viernes, 11 de julio de 2008

Acoyanas con pincel


Alcoyanas con pincel


Si pensamos que el siglo XIX fue prolífico en pintores de renombre, los clásicos y maestros de la pintura alcoyana, desde Fernando Cabrera y Francisco Laporta, y otros, hasta Rigoberto Soler, considerado como “el último de los grandes”, muchos de ellos entrando en el siglo XX, en el que también“uno de los grandes”, quizás el último, Ramón Castañer, ejerce su maestría y no ha cesado de pintar y de darnos muestras de su inmensa creatividad, entendemos que es muy grande la diferencia entre los hombres que se han dedicado de manera constante y brillante a la pintura, y las mujeres que, aparte de más tardíamente, nos aparecen como una minoría y su incidencia parece haber sido menor en el arte posterior, sin que podamos decir que la calidad de su obra es inferior a la de sus precedentes o contemporáneos masculinos.

TRES NOMBRES EMBLEMÁTICOS
Mila Gómez i Vitoria, Polin Laporta y Mila Santonja son los tres nombres femeninos que nos vienen a la memoria, que surgen en las conversaciones y aparecen en los escritos sobre arte alcoyano. Tres mujeres que han dedicado parte de su tiempo y su gran creatividad al arte pictórico, todas ellas ya en el siglo XX. Polin Laporta y Mila Santonja, ya fallecidas, y Mila Gómez i Vitoria, aún en activo, pintando cada día y realizando exposiciones.
Hay otros nombres, otras artistas, que derivaron su creatividad hacia otros campos, como el diseño, la enseñanza; que adquirieron menor renombre o que han sido poco menos que olvidadas.

Polin Laporta
Nacida en 1920, tiene reseñadas exposiciones colectivas e individuales desde principios de los años 60 y hasta finales de los 70 con cierta regularidad y en diversos puntos del Estado Español, con una exposición antológica en el Centre Cultural de Alcoy, el 1995; otra igualmente antológica en el Palacio de la Gavina de Alicante, el 1996; en el Museo Municipal “Casa Orduña”, el 2001, en Castell de Guadalest, el 2003, en Casino (Alicante) y en el Palau de Altea, el 2004, su última exposición en vida. Junto al excelente libro “Los lugares del tiempo. Un estudio de la Pintura de Polin Laporta”, de Raúl Chavarri, encontramos un libro exquisito, imprescindible para conocer a la mujer y su obra: “Polin Laporta. Antológica-1956-1996”, donde hayamos profusión de fotografías de la artista, familiares, desde niña, en el transcurso de su vida, e igualmente reproducciones de sus obras pictóricas. Se completa con una biografía, listado de exposiciones, antología de textos críticos, escritos de la autora y otros textos. Algunos de sus cuadros podemos verlos en el Círculo Industrial y en despachos de la CAM. Si llega ese Museo de Arte que esperamos, su obra debería figurar en un lugar de honor entre la mejor pintura alcoyana del siglo XX.


Mila Santonja (1927-2004).
Cursó estudios de Dibujo y Pintura con Edmundo Jordà, de la Escuela Industrial. Formó parte de la Agrupación Nacional Acuarelista y de la Asociación de Pintores y Escultores. Obtuvo el Premio “Dama de Alcoy” del Círculo Industrial, la Medalla del Salón de Otoño de Alcoy e igualmente de Madrid. En el 1969 obtuvo el Primer Premio de Pintura de Alcoy. Su obra figura en la Pinacoteca del Casal de Sant Jordi. Y hay un libro antológico editado por la Diputación de Alicante en el 2005. Su obra sigue cotizándose y adquriéndose en el mercado del arte.

Mila Gomez i Vitoria
De las artistas nacidas a principios del siglo XX, considero a Mila Gómez i Vitoria como a una de las grandes creadoras en activo que ha dado Alcoy. Una mujer llena de amor por la cultura, el estudio y la pintura, que ha superado los avatares de su condición de esposa y madre para que estos no interrumpieran su trayectoria pictórica. Por el contrario, renunció a una beca para estudiar en Madrid a causa de sus obligaciones familiares. Sus comienzos como pintora fueron difíciles porque sus creaciones iban muy por delante de la pintura que se hacía entonces, y lo sigue estando, lo cual le creó trabas a la hora de exponer. No obstante, hizo una notable exposición en el Centre Cultual de Alcoy, y es autora del cartel para la Festa del 1972, estupendo, y de otro, delicioso, para la Romería de la Mare de Déu dels Lliris. Ella misma declaraba en entrevista a este periódico: “Ser mujer y artista… nunca me facilitó mi trabajo. He tenido que luchar contra muchas incomprensiones; más aún porque siempre he pintado lo que he querido, sin prostituir mi arte”

A Mila Santonja, Polin Laporta y Mila Gómez Vitoria las encontramos formando parte de la “Generación Alcoyana de los 50”, junto a Abad Miró, Rafael Aracil, Mario Candela, Castañer, Tomás Ferrandiz, Llorens Ferri, Vicente Moya, Alfonso Saura y Vicente Gomis Casasempere, en una exposición el Centre Municipal de Alcoy, el 1985. Esto es, junto a muchos de los mejores pintores de aquel momento.

PROFESORAS Y PINTORAS
Mujeres nacida a mediados del siglo pasado, hay un número considerable, reseñadas en el libro “Pintores Alicantinos” de Adrián Espí y Dionisio Vázquez Méndez. Entre ellas, se encuentra Pilar M. Ases, nacida en el 1947, que ejerció como profesora de pintura y dibujo en la escuela de Bellas Artes de San Carlos, en Valencia, y en el Instituto Nacional de Enseñanza Media Sorolla, el instituto de Paterna y el de San Fernando de Henares. Su primera exposición más relevante tuvo lugar en la Sala Hoyo, en Valencia, el 1976. Sala, ésta, que en su momento fue punto de encuentro de artistas que estaban en sus inicios y que presentaba propuestas artísticas diferentes a las corrientes dominantes.
Celeste Aguilar, estudió en Artes y Oficios de Alcoy, pese a su atracción por la pintura, trabajó en la Llotja de Barcelona en Técnicas murales y expuso su obra pictórica en esta misma ciudad.
Nacida el 1929, Enriqueta Carbonell Jordà, estudió Bellas Artes en San Carlos, Valencia, y San Fernando, Madrid. Realizó exposiciones en el Círculo Industrial (1957), la Caja de Horros del Sureste, Alicante (1958), la Casa del Libro de Barcelona (1960) el Ateneo Monforte de Lemos, Lugo (1970) y en muestras colectivas en Alcoy, Granada, París y Roma.
Otra profesora y pintora a destacar es María Luisa Pérez Rodríguez, nacida en el 1945. Doctorada en la escuela de Bellas Artes de Valencia y actualmente profesora de dibujo en su Universidad Politécnica. Su tesis doctoral versó sobre el Cartell de la Festa de Moros i Cristians. Su primera exposición también tuvo lugar en la Galería Hoyo, el 1967, y realizó exposiciones en Alcoy, Alicante, Valencia, Albacete, Jávea, Denia y Madrid. Premiada en el IV y V Salones de Otoño. En la reciente Exposición Homenaje a Ramon Castañer y Rafael Aracil, en la EPSA, encontramos obra de esta pintora, co-organizadora del evento, así como de las alcoyanas Maria Arques, de 67 años de edad; Pilar M. Ases; María Julia García, del 1945; María Dolores Gregori, del 1952; y de la contestana María Milagro Nadal, nacida el 1951.

ULTIMAS GENERACIONES
Algunos otros nombres encontramos de mujeres alcoyanas más contemporáneas, que residen en otras ciudades y cuya creatividad a derivado hacia otros campos artísticos.
Y están las últimas generaciones, formadas en la Escola Municipal de Belles Arts, en la Politécnica de Valencia y en l’Escola d’Art i Superior de Disseny d’Alcoy, que se encuentran en plena actividad artística y podemos ver sus obras con frecuencia en salas públicas y privadas. Algunas de ellas, alumnas de Mila Gómez Vitoria, como es el caso de Dori Cantó; consolidadas internacionalmente como Nuria Fuster; con una obra madura en progreso, como Mónica Jover Calbo o que han realizado su primera exposición individual este mismo año, como Beatriz Rico.

PINTORAS DE HOY Y MAÑANA
Es evidente que el panorama pictórico ha cambiado en gran medida. Gracias a las enseñanzas en las Escuelas de Bellas Artes, l’Escola d’Art, las becas en el extranjero y la propia iniciativa y riesgo, hace que actualmente sean numerosas las artistas alcoyanas que hacen un arte personal, moderno y en evolución, sin ninguna diferencia con el que puedan hacer los pintores o escultores. Espacios como la CAM, La Nòmada, la Sala UNESCO, la Sala de la Unión Alcoyana de Seguros y diversos sitios de copas dan cabida, y constancia, de esta realidad: las mujeres con pincel ya no son una minoría, no están en desventaja y algunas de ellas están moviendo el arte en el sentido de la modernidad.

J.L.S. (Ciudad de Alcoy)

miércoles, 9 de julio de 2008

Beatriz Rico. El retrat del seu doble



Beatriz Rico
El retrat del seu doble


No hi ha més que un rostre que es puga retratar: El propi rostre, si és que podem dir que tenim propietat sobre el nostre rostre, perquè de fet la imatge que en tenim és la de la mirada de l’altre. I la falsa aparença de la fotografía, el efecte, tot just un efecte, de realitat que aquesta produeix. O aquest revés que és el rostre reflectit a un espill, als espills davant els quals ens posem.

Un altre revés és el retrat pintat. La imatge pictòrica representada al llenç per l’artista. És a dir, pel recorregut que l’artista fa des de la seua mirada fins la mà que duu el pinzell. Un recorregut interior, un procés, en certa manera una història, de la qual resten petjades a cada pinzellada.

La pintura de Beatriz Rico sorgeix de l’abstracció, del seu pensament, del seu concepte de l’art i de la vida. En l’artista, als seus retrats, la imatge de qui es retratat és un punt de referència, una figuració sobre el llenç amb tot just els trets facials que el poden fer reconeixible. En açò, la pintura de Beatriz Rico és de gran precisió, no li cal més que uns mínims elements per donar-nos la representació d’un rostre real. Unes pinzellades, color, una forma, i ací tenim el retrat. El retrat de qui? Diguem-ne que la imatge de transició de qui es retrat i el rostre pintat que veiem al llenç. Qui veiem als retrats que fa aquesta artista no és ja la persona que posava el seu rostre per a ser retratat. Hi ha una elaboració pictòrica impregnada de la visió –la mirada, el sentiment i el pensament- de la pintora. D’aquesta manera, cada retrat esdevé un auto-retrat, una representació d’allò que sent la pintora davant el rostre que pinta. Un doble rostre; el real y el que es va fent sobre el llenç. La pintura en ella mateixa.

La dona barrada
Per la psicoanàlisi sabem que el subjete humà és un subjecte barrat, dividit entre el Jo i l’Inconscient; entre el desig i la realitat, entre la seua vida interior i les condicions exteriors que l’envolten.
Algunes de les dones retratades per Beatriz Rico es mostren pictòricament barrades. Nues de cos, o només el rostre, rere una mena de reixat carcelari. Dones oprimides per aquestes barres davant elles. O fusionades amb el cos, el rostre y les barres. Perquè tampoc no hi ha un davant i un darrere, si bé ho mirem. Es troben a un mateix pla, les dones y les barres; allò que ens duu a pensar en el barrat interior, del ser profund. Ja no és la barra, o barrera, social, de la realitat exterior, sinó que es crea en el ser per a la seua constitució. Les mans, quan hi apareixen, semblen voler trencar la barrera i alhora s’agafen a ella. Algunes vegades, les mateixes mans fan de barrera, protectora o encobridora; son crits de demanda, d’alliberament, i de protecció i rebutjament.

Mirem aquest (auto)retrat de l’artista amb una pinzellada que li creua el rostre de banda a banda; una mà tracta d’eixir de la zona barrada, al rostre hi ha dolor. Les significacions es multipliquen en aquesta imatge que es presenta davant la mirada potser aixafadora de qui mira el quadre.
Al retrat de l’home se’ns mostra també les mans per davant de tot, a més formant el que podria ser un símbol feminista, açò és, la forma dels genitals femenins. És una postura de lluita, la d’aquest home retratat, i de demostració: l’exhibició, simbòlica, d’una identitat sexual dominada de sempre pel context social.

L’altre món
Beatriz Rico és una pintora intimista, una artista d’interior (de moltes hores tancada al seu estudi, d’introspecció reflexiva sobre el seu ésser), però rep tanmateix, i amb la seua peculiar sensibilitat, les imatges del món que ens envolta, on vivim, que algunes vegades ens aixafa per la seua duresa, per les barres i barreres que hi ha en ell.

D’ací surt el retrat, el.laborat a partir d’una fotografia, de la dona iraní, de fet un transexual, amb la seua expressió de desconcert, desconcertant; les mans que se n’ixen dels marges fotogràfics, una demanda de reconeixement, una crida als altres. I la xiqueta de mirada innocent i tomorenca. Una mirada que també representa la de l’artista en el seu mirar a un món clonflictiu, barrat.

La serenor
Beatriz Rico sap del caos del món i del seu mateix caos individual. I busca la serenor. Així, amb la concentració, l’ordre, i l’el.laboració plàstica, arriba a l’abstracció en diptics i políptics que mostren la pinzellada des del seu mateix orígen, la taca de pintura i l’esborrat; acrílics que es dilueixen en aquarel.la, plans de color que ens suggereixen formes, imatges, figures potser.

Perquè Beatriz Rico es un pintora figurativa, amb una base primerenca en el Pop Art, que amb l’expressionisme dels seus darrers retrats arriba a l’abstracció total, a la pintura. I amb aquesta, a l’ordre i la serenor. Un retrat, a la fi, de l’artista mateixa.




Josep Lluís Seguí
Escriptor, Crític d’Art

(del catàleg de l'exposició Cares i Creus, del Centre Cultural Ovidi Montllor)

lunes, 7 de julio de 2008

Del Museo Imaginario de Toni Miró






El Museo Imaginario en la Ciudad de Nadie
Josep Lluís Seguí

DE MUSEOS
Pese a ser un adicto a los museos (de Artes Plàsticas; lo otros me interesan bien poco, aparte del Museo de la Música de Nueva Orleans, el Museo Fallero de Valencia, el Museo de la Guerra en La Habana...), los museos me suenan a mausoleos y los veo como parques temáricos con los cuadros y esculturas en jaulas. Esas rayas limítrofes de las que no puedes pasar, no nos pasemos de la raya, a mí que, miopía aparte, me gusta ver de cerca la textura de los cuadros e igualment me resulta placentero acariciar el material de las esculturas. Quizás por lo que esto tiene de sensual, de erótico, de fisico cuanto menos, se da la prohibición. ¿Recuerdas, Laia, en el IVAM de Valencia, cómo nos dieron voces por cruzar la raya, nos pasamos tú y yo, en un arrebato de pasión amorosa –por el arte y por ti, por mí- que acabó por llevarnos a la oscuridad clandestina de un cine?




Creo que el primer Museo que visité, sí, fue el Louvre de París. Donde no logré entender la sonrisa de la Mona Lisa –pre Duchamp- hasta que vi a los montoncillos de japoneses que lucían la misma sonrisa (“chees”) en sus circulares rostros de queso de bola. ¿Quien se reía de quién?
Supongo que el ambiguo Leonardo, cuando con un mal gesto de la mano donde sostenía el pennello convirtió en ambiguo lo que sólo era un rictus de masculino fastidio en un rostro femenino o así.




He pasado mil horas en El Prado de Madrid hasta que decidí que lo único que quería ver, una y otra vez, así hasta mil, era lo de Velázquez, El Bosco, Lucas Cranach el Viejo, Botticelli –ese tríptico de la persecución de la desposada por unos perros y el jinete a caballo-, y quizás algún Goya.
Así, la pintura es revisitada, como quien va a ver a una amiga lejana que vive en la otra ciudad, o en la misma.




Claro está que hay museos de los que no saldría nunca, una vez dentro. El MoMA, que sólo con contemplar la estátua –multiplicada en mil ciudades- que de Balzac hizo Roden hay suficiente para un día, o las de Arístides Maillol. ¿Porque son artistas europeos? Nada de eso, es el arte del potlach americano el que me fascina estos últimos años. Rothko-Pollock. Por eso recorrí media Filadelfia, sin una cerveza (aún pervive la prohibición en la capital de la Constitución) que echarme a la grarganta reseca en un caluroso día de verano, en busca de un museo donde había obra de Wharhol expuesta. Ese Elvis Presley con las pistolas al cinto; el proceso de creación de la obra sobre el asesinato de Kennedy...
El Pop Art, que sirvió en gran medida de modelo para construir el realismo crítico de Estampa Popular y los artistas que trabajaron bajo sus presupuestos; un arte crítico, politizado, diferenciado así de la frivolidad del Pop americano. Dando por hecho que el Pop americano era frívolo y acrítico, lo que yo no creo en absoluto. Ahí estaba Toni Miró.




Una buena parte de la obra plástica de Toni Miró está hecha de pedazos de obras de museos. Velázquez, Picasso, Magritte, Goya, Dalí y tantos otros, europeos. Y el mismo Pop Art americano. Esa especie de ensamblages pictóricos, donde lo ya visto –en los museos, en los libros con ilustraciones- adquiere otro(s) sentido(s). Toni Miró, como yo mismo, es un “ladrón” de museos. Se lleva de ellos lo que apetece, y se lo lleva para retornarlo en su propia obra plástica. (Mis hurtos los he trasladado a mi literatura o han dado origen a mis narraciones: el Rubens del “Rapto de las hijas de Leucipo”; ese otro de Botticelli que les decía, “La liseuse” de Henner).

EL MUSEO DE NADIE
Despojado el Museo, por depredadores como los cronistas de la realidad e irreverentes como Toni Miró y otros, del museo sólo queda la fachada. El cartón piedra del Metropolitan de Nueva York, la lata de sardinas del Guggemheim de Bilbao, los Palacios de Madrid y París...
Porque igual que la vida, el arte está en otra parte. He visto más belleza plástica cruzando el Mississipi, ante el lago Michigan, la Albufera de València, la Serra Mariola, el derruido Muro de Berlín... que en muchas de las obras que se aferran de manera mimética, naturalista, esto es, falsamente realista, de los paisajistas.profesionales, mercantiles. Y no digamos en mujeres, quizás imposibles de retratar porque no habría lienzo, u ojos, que se les resistiera.
Un saxofonista negro que interpretaba ”Skylark” en Central Park y a él se acerco una mujer igualmente de piel negra y cantó con el saxo. ¡Qué belleza!


MUSEOS AL MARGEN
Y quienes viven al margen del museo, al margen de la sociedad, Diógenes sin saberlo, y se cobijan a la sombra o del frío junto a la fachada de un museo.
En la obra pictórica de Toni Miró encontramos estos “homeless” que tienen su plaza tomada ante los mejores museos del mundo, en particular de Norteamérica, o viven a las puertas del edificio Chrysler, qué lujo. Nada que ver con los “rodamoms”, de aquí para allá; ni con los “clochards” que hacen noche bajo los “románticos” puentes del Sena.




Ya no son las figuras sacadas del museo –esos pedazos de Velzáquez, Goya, Picasso...-, sino los que nunca entraron a un museo.
Pero la ciudad es de nadie. La ciudad, como Odiseo, es Nadie. Y esta Ciudad –así La Habana o Nueva Orleans- es el museo mismo de quienes viven al margen de la cultura dominante, de la vida dominada, enmarcada, enclaustrada.
Hay un cuadro de Toni Miro donde vemos unas preciosas habaneras en un balcón mirando(nos); otro, titulado “Buscant-se la vida (Barcelona)”, donde un hombre mira el interior de un contenedor de basura. Y está el “Warhol y perfil (Madrid)”, donde vemos un autorretrato del pintor Pop y el perfil d’una espectadora que dirige su mirada fuera de campo, a otra parte.

MIRADAS Y MIRADOS
La mirada siempre mira hacia otro sitio, saturada de lo que ve, saciada con lo que ha visto. Ante los cuadros de un museo, queremos ver el de al lado, y lo vemos de reojo. Como de reojo vamos viendo lo que se nos pone ante los ojos en nuestro deambular por las calles de cualquier ciudad.




La belleza –y hay belleza en la feladad- siempre es otra. Lo bello va de paso, pasa por la otra acera o está en la otra orilla. Más aún, al margen.
Toni Miró es un pintor –y escultor- de los márgenes, de las otras ciudades; de las afueras, de lo que se encuentra a la puerta del museo; más de quien mira que de lo contemplado. Pintor de aquello que no queremos ver –pobreza, guerras, destruccción, hambre y asco-, de lo que a la mirada le disgusta. Y pintor, escultor, de lo deseable y que duele a la mirada por tanto deseo que genera: sus desnudos femeninos imaginarios, las coloristas jineteras cubanas, los falos “reducidos” a esculturas.




Por ahí anda Freud –que aparece, como un borrón del inconsciente-, por ahí circula el deseo.




Nueva York es una ciudad de lujo, con lujosos museos -¡lo tienen todo, y qué grande!-; La Habana es una ciudad lujuriosa (“luxe i luxuria”, en catalán) en cada calle, en cada esquina, bar, balcón de la Habana Vieja. Dos ciudades de nadie. Dos ciudades museo de obras vivas, de permanentes performances (acciones), de happenings (sucesos) continuos. Museos aparte. Eso lo sabe bien Toni Miró. Y lo “retrata”. Lo (ex)pone ante nuestra mirada.

Josep Lluís Seguí, Alcoi 2008. (del catálogo de la exposición Transeúntes del Silencio, de Toni Miro, Museo Nacional de La Habana, 2008).

domingo, 6 de julio de 2008

Art Textual

Art Textual

Blog amb textos sobre arts plàstiques. Reflexions sobre temes generals artístics i sobre el artistes vinculats a Artinaction-Alcoi
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Stella Vila o l'Absurde del Temps




Stella Vila o L’Absurde del Temps

Quan vaig conèixer Stella Vila va ser com si jo retornara 30 anys enrere. I tot just perquè em vaig adonar que era una artista, una dona, del tot moderna, absolutament moderna, com demanava Rimbau, o Lautremont, ara no recorde bé qui dels dos... i tan se val...


La Modernitat no té res a vore amb la Moda (qualsevol mena de moda) ni en anar per davant dels altres, creuar el primer el semàfor, fer servir els modismes verbals que posa en circulació la darrera tribu urbana, i molt menys aparentar-ho; aparentar ser modern, que l’aparença és la més antiga i coenta de de les formes de mostrar-se, de demostrar-se.

La modernitat és adonar-se del temps en què vivim, dels seus trets aparentment menys moderns. L’angoixa de viure i també la felicitat de viure aquest moment; la por de perdre aquest temps i el desig de desfer-se’n d’ell. Viure’l en tota la seua intensitat i en la completa vacuïtat.

Aquest “Tiempo del Absurdo” que dóna títol a l’exposició de Stella Vila, és, d’una banda una referència a la matèria literària que pren com a base del seu discurs pictòric: el Teatre del Absurde i més concretament l’obra de Samuel Beckett. Una obra que gairé ha desaparegut dels escenaris i és díficil trobar els seues llibres en mans de lectors i lectores. D’una altra banda, el Temps de l’Absurde que vivim a cada moment. La buidor, l’estranyesa de l’altre, l’espera inutil de qui sabem que mai no arribararà i tot allò que l’espectador i l’espectadora puguen trobar com a reminiscències del seu propi ser i del seu estar al món.

Si el ser és un “assumpte” personal, subjectiu, del subjecte que som cadascú, bé que condicionats per l’entorn (geogràfic i social), el “estar” al món és la manera com ens manipulem personalment per tal que aquest món ens siga suportable, o que el món ens faça de suport, ens suporte.
És el mateix que les paraules, que són el que ens sostenen en un món que les fa servir per a dir no res, i alhora nosaltres les sostenim per tal que el món se afone en el silenci. Eixes paraules que Beckett va escriure i que deien que “cada paraula pronunciada és una paraula de més”.
El drama del’Arbsurde és no trobar una corda para penjar-se d’un abre que està mig sec.

Al nostre darrer encontre, Stella i jo mateix parlaven d’un pont que hi ha a Alcoi, el Pont de les Set Llunes, que és conegut con el Pont Dels Suïcides. Es troba en plena naturalesa, és a dir, té l’atracció d’abisme de la naturalesa mateixa; és un pont solitari, a penes transitat, llunyà de la ciutat. Per això mateix hi ha temps per recordar, imaginar, meditar, reflexionar en allò que vas a fer. I més encara, com apuntava Stella, arribar al pont és una mena de trànsit, de peregrinació, de marxa al calvari. I en tot açò es troba el suicidi. La resta, és algú que cau des d’un pont, o que se’n torna a casa perquè el suicidi simbòlic ja s’ha acomplit.

Vladimir: ¿I si ens penedim?Estragon: ¿De què?Vladimiir: ¡Home! No cal entrar en detalls.
“I aleshores el sol lluí, en no tenir una altra alternativa, sobre allò que no res tenia de nou”.

Però sembla que jo venia ací a presentar a Stella Vila.
L’artista Stella Vila de fet fou, per a mi, una aparició. ¿A la fi havia arribat Godot? Me’n vaig alegrar que el tal Godot fos una dona i a més artista. Va ser el major impacte estètic que vaig rebre des que vaig vore la Gioconda en el Louvre i no em va agradar gens ni mica. Si el somriure de la Gioconda, coneguda també, crec, no sé si irònicament, com La Mona Lisa, ¿a què venia aquesta dona que entrà a la galeria La Nòmada amb un somriure tan ambigu com les pintures que ens va mostrar? ¿A trastocar-nos la vida, imaginària, en un estiu ple d’inquietuds i desassossecs?

Després de l’exposició el Tiempo del Absurdo, Stella va desapareixer. O jo, un expert perseguidor en uns altres temps, no vaig saber retrobar-la . Simplement és que considerava, jo, que tenia un deute amb mi. Igual que Sòcrates, que a punt de prendre’s la cicuta, féu que un dels seus deixebles pagara el gall que li debia a una altre. ¿Tenia un deute amb mi, Stella?

¡Però si feia uns dias jo havia escrit que el deute el tenia jo amb ella!
No podem viure sense endeutar-nos. Amb hipoteques, pollastres que li devem a un altre, sense afecte, estima. Sense Amor... a l’Art.

I com a final, epitafi que em duré a la tomba o al meu cau de Diògenes, una frase de l’artista Stella Vila: “No te metas donde no te lla-aman.


S. Estragon. Escrit en una nit d’insomni de gener del 2008. Declamat com a presentació de l'Exposició Tiempo del Absurdo de Stella Vila en la Ciudad de València


Art Eròtic


1ª Mostra Artística Col.lectiva Erótica Festiva. La Nòmada (2007)

Açò no és una Presentació, sinó una Representació.
Ací hi ha un bon grapat d’artistes, d’obres d’art penjades a les parets, a les tarimes, a l’aparador de l’entrada. Pintures, dibuixos, escultures, llibres i altres obres d’art d’impossible definició.

Artistes, obres d’art, i qui són obres d’art en elles mateixes. N’hi ha més d’una.

L’art, igual que l’erotisme, té la seua definició en la seua mateixa creació i recreació.

Art i erotisme, que és una mena de redundància, perquè l’art, l’art de debó, surt del desig, que és la font, el salt, el manantial de totes les formes de l’erotisme.

I quan diem erotisme, no ens referim tot just a l’última moda en disseny de tangas, que també, ni a l’amuntegament de carn torrada al sol de les platges mediterrànies, que podria ser que sí.
Les temptacions eròtiques sorgeixen a la caigudaI de la nit, als carrers més foscos, bé que també pot tindre efectes eròtics passejar una vesprada de primavera-estiu per L’Alameda.

El Marquès de Sade no vivia a un apartament de Benidorm, bé que la planta baixa i un soterrani del carrer de Sant Francesc, habilitat per a l’ocasió, pot ser el lloc adient per on circule el deisg, l’eròtica, el plaer. És a dir, l’art.

L’erotisme, igual que l’art, és allò que ens resta per descobrir, i també allò conegut-desconegut, sinistre, familiar i estrany alhora, que retrobem a cada objecte desitjable que trobem.

-“A Kiss is just a Kiss”, això és pornografia i a penes no és art. Una besada en què les Llengües s’entrellacen i arriben fins les entranyes, això és erotisme i una gran obra d’art.
La inversió de la pulsió escòpica: la dona de la gavardina i l’home que no mira.

L’anti-sadomasoquisme del masoquista que li demana al sàdic que li pegue i el sàdic li diu: no em dóna la gana.
Clavar-se a la dutxa, però no a soles per a cantar sota la pluja càlida, fresca, tranparent o daurada, sinó amb tota una orquestra simfònica.
Tocar el chello amb el cul al seient del vàter.
Solos de saxo a la banyera.
Eixugar-se el cos amb una tovallola decorada amb llengües de sàtirs, de bacants, d’àngels...
La imatge pictòrica que toquem amb els ulls, L’escultura que penetra la mirada.

I la paraula, que va per davant de tota obra artística, per davant i per darrere. El vers, l’anvers o el revés; la cara lluminosa de la lluna, la cara fosca, la cara dura, la màscara mateixa que és l’art.

Que l’art i l’erotisme són els únics inferns que surten del desig i que són desitjables. Els únics inferns on podem i volem viure.

Seguí (Presentació de la 1ª Mostra Artística eròtica Festiva, a La Nòmada (Alcoi), en juliol-agost del 2007

Pasonada

PASONADA
(Una Teoria Pictòrica del No-res des de la Pintura de Domingo Millán)

De l’efecte de la passió a l’art, no cal parlar-ne; perquè la passio és passiva, un no-res que potser ens commou, potser ni tan sols es mou. El No-res (la Nada, Nowhere), es trobaría al llenç que encara no se sap si serà pintat. Imagineu un llenç que espera... No, ni tan sols espera del pinzell el traç, la taca, color. La passió podria raure en aquesta hipòtesi a qui diem espectador/a. Al llindar de la porta de la Galeria d’Art, que si hi entre, que si no, potser hi ha una passió retinguda, una disposició a rebre l’efecte de l’art, l’efecte de la pintura, de l’artista. A apassionar-s’hi.
L’espai pictòric de Domnigo Millán és l’efecte d’un dia que no va pasar res. Passar-(te) no res t’allibera de la passió, de la posició passiva de qui es troba rebent, víctima, per dir-ho així, de la freda apatia de l’artista, de l’obrer, del llibertí (potser si heu llegit el Marquès de Sade sabeu de què parle). Un artista com ara Domingo Millán no es deixa atrapar, prendre, per la seua pròpia pintura. Hi ha una bona distància entre la seua persona (diguem-ne, personalitat), aquesta sí, passional, que rep, hom diria que absorveix, cada paraula de l’altre, igual que es deixa amarar (misty) per una bona copa de vi, hi ha, dic, una distància entre tot plegat i el seu acte de pintar.


No hem de vore Domingo Millán com el Creador –el Gran Faedor- que es trau la pintura del No-res, igual que el prestidigitador que trau un conill de la falsa buidor del barret de copa; tampoc l’essència de l’oli -aquesta flaire que impregna a qui entra a l’estudi d’un pintor- i sembla que corre per les seues venes i goteja pel pinzell arreu el llenç. No. La pintura de Domingo Millán –potser que a diferència de la seua vida, i en trobem semblants a la Literatura i la Plàstica- és sòbria, freda i mesurada. La calor plàstica, emocional, la desmesura gràfica, l’embriaguesa... es troba de la part de qui es deixa apassionar, de qui la contempla, de qui viu allò que l’altre li diu amb la pintura.

Domingo Millan, malgrat ell mateix, és un narrador; un narrador no és més, ni menys, que un traductor. Domingo Millán tradueix el cosmos on residim i al qual fem viure. Aquesta és l’acció del seu quefer artístic. La resta és no res. No res va passar (pasó na´). Vull
dir: la Passió.

J. L. Seguí, presentació de l'exposició pictòrica Pasonada de Domingo Millán, La Nòmada, febrer del 2008.